…Y nos vimos las caras


Participantes del Nos veremos las caras

Hay días en los que cuando llega la noche, te metes en la cama pensando que ha sido uno de esos que realmente ha merecido la pena vivir de la forma que lo has hecho y con la gente con la que has compartido tantas horas.

Han pasado más de 14 horas desde que me puse el traje de moto y fui a esperar la llegada de los inscritos en el evento; y ahora ya de madrugada, estoy escribiendo este post para no olvidar nada, para ser intentar ser capaz de transmitir en estas líneas algunas de las sensaciones y emociones vividas.

Hay día que piensas que ha merecido la pena vivir. Hoy ha sido un día de esos.

Cruzando la zona de confort

Hasta el lunes pasado, nunca me había planteado la posibilidad de organizar un evento presencial relacionado con este blog de viajes en moto.

De hecho debo admitir que para mi ha sido un pequeño reto personal el cruzar la zona de confort, el cierto anonimato que brinda la tecnología y hacer algo así. Siempre es más fácil y exponemos menos interactuando mediante Facebook, Instagram , Twitter o Youtube. Pero bueno, para todo siempre hay una primera vez.

La noche anterior me costó conciliar el sueño. A menos de 10 horas para que diera comienzo el evento “Nos veremos las caras” quería tenerlo todo atado. A fin de cuentas y con independencia de la cantidad de personas que fuesen finalmente a venir, me parecía justo por mi parte intentar hacer que todos disfrutaran de un divertido día de moto, encuentros y charlas relacionadas con el mundo de los viajes en moto.

Día ‘D’, Hora ‘H’

El día había llegado y tuvimos la fortuna de que el día, a pesar de algún banco de niebla a primera hora por la zona de Torrelodones, prometía que iba a ser soleado. Un perfecto día de otoño para ir en moto.

A las 9:15 de la mañana, empezaron a llegar los más madrugadores. Aunque no fue hasta las 10:00, hora fijada en la convocatoria, cuando fueron apareciendo la mayoría de los participantes. En total fuimos algo más de 30 personas, aunque no todos ellos pudieron acompañarnos a la ruta por motivos familiares o laborales. Aún así, ver que hay amigos que madrugan una mañana de sábado y recorren casi 100 km para poder pasarse un rato, es algo que es de valorar.

Luis, Lola y Gaby

Algunos ya se conocían entre sí, pero otros muchos no. Como suele pasar, pronto se pasó la timidez inicial y se formaron animados grupos en los que la gente empezó a sentirse relajada y distendida.

Ruta “Nos veremos las caras”

A las 11:30 de la mañana, después de la foto de familia y un rápido briefing, las 27 motos empezábamos a rodar.

Bajando el puerto de la lancha

La ruta inicial que había planificado tenía un recorrido de 261 kilómetros y transcurre por las provincias de Madrid, Segovia y Ávila. Si bien tuve que cambiar el sentido de la marcha en último momento, debido a que esa misma mañana se celebraba el “Rally Comunidad de Madrid RACE 2016”. Por lo tanto en lugar de empezar por el Alto del León, la carretera SG-500 (uno de mis lugares favoritos) y el Puerto de La Lancha; fuimos hacia el Puerto de La Cruz Verde atravesando el embalse de Valmayor.

Cuando empecé a pensar en el trazado, tenía claro que lo importante era que cualquier participante pudiera disfrutar del recorrido con independencia de su moto o su experiencia y que fuese lo suficientemente interesante como para que nadie se sintiera defraudado.

Por si no pudiste venir, o si la quieres repetir por ti mismo otro día, aquí tienes el trazado que recorrimos.

Bonus track: El Stelvio segoviano

Pero como suele pasar a veces cuando la gente está pasándolo bien, algunos quieren un poco más. Así que una vez llegados a El Espinar, en lugar se volver al punto de inicio atravesando el Alto de los Leones, Gaby (Ladybird) tomó el puesto de road leader para guiarnos en medio de la noche por carreteras de Segovia y enseñarnos el llamado “Stelvio segoviano“.

Como en tantas ocasiones he dicho, por fortuna no es necesario hacerse miles de kilómetros para recorrer carreteras o parajes impresionantes para montar en moto.

Conclusión

Terminando de escribir este post, cansado sí, pero con la satisfacción de haber pasado un gran día con todos vosotros, vuelve a mi cabeza una pregunta que me ha acompañado a lo largo de esta semana de preparativos.

¿Quién me lo iba a decir hace algo más de un año cuando empecé con OtroEnMoto.com?

No sé si volveré a organizar algo similar, no sé hasta cuando mantendré el esfuerzo de escribir este blog, pero a día de hoy tengo que daros las gracias a todos (especialmente a los que habéis podido venir) ya que con vuestro apoyo OtroEnMoto sigue adelante.

Tu eres #otroenmoto.

En el valle de la Iruela

P.D.
Las fotos de este post han sido realizadas por Mark Berdomas y tenéis algunas más disponibles en http://enfoqueatres.es/

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3 comentarios

  1. 21/11/2016
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    Que chula la crónica y las fotos!!! Ha sido un gran sábado. Uno de esos que te dan ganas de repetir. Hasta pronto Julio y compañía!

  2. Raúl González "J0nH-do3"
    21/11/2016
    Responder

    Pues me Joden dos cosas de este día… La primera es que Maria no pudiese estar, y la segunda es que no me pudiese quedar más… Amigo te tocará montar otra pétalos rezagados, que la que has hecho ha estado de puta madre con gente de puta madre 🙂

  3. Lola
    27/11/2016
    Responder

    Secundo la moción jejejej… queremos más mucho más, queremos otra y otra y otra. Me encanto conocer gente tan encantadora Julio, ahora que no decaiga, y que quedemos muchos más.
    Besotes para todos

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