sábado, abril 13 2024

El 3 de junio de 1950, Maurice Herzog y Louis Lachenal consiguieron ser los primeros en alcanzar la cima de una montaña de más de 8.000 metros. Fue el Annapurna. Ambos escaparon milagrosamente de la muerte, aunque debido al intenso frío sufrieron la pérdida de todos los dedos de los pies. Un año después, durante una entrevista les preguntaron:

“¿Valió la pena?”

Maurice Herzog respondió con una sonrisa; pensó que aquella pregunta erainnecesaria. Para él y los que estuvieron allí por supuesto que valió la pena.
Fue una historia de hombres valientes, aunque tal vez algunos pensarán que fue también la historia de unos hombres temerarios.
Más allá de juicios de valor, la historia de Herzog y Lachenal demuestra que existen personas dispuestas a luchar intensamente por ideales, y para las que la aventura es lo único que importa; personas que buscan asumir retos y vivir experiencias intensas a pesar de que para muchos no dejarían de ser una simple locura.


Este relato lo leí en la presentación del libro de Melissa Holbrook Pierson, “El hombre que no se detendría ante nada” (Mala Suerte Ediciones). Tras leerlo, y con toda la humildad del mundo, no pude evitar verme un poco reflejado en esa forma de ver las cosas, y pensar que aún hay muchos ideales y muchas cimas que alcanzar.

Mi historia

Mi nombre es Julio Álamo. Podría contarte alguna cosa más sobre mi, como por ejemplo que soy padre de dos hijas, informático de profesión, motociclista, viajero y emprendedor. Que algún día me iré hasta Japón en moto, sólo con el objetivo de hacerme una foto con el único toro de Osborne que hay en Asia y de esta manera haber hecho lo mismo que hice con todos los de España, México y Dinamarca.

En 2022, me planteé otra idea que hasta la fecha nunca se había hecho en España. Otro reto que muchos no entendieron, algunos criticaron, pero que 72 entusiastas decidieron asumir. Inscribirse en la primera prueba de resistencia certificada que se celebraba en España. ¿El objetivo? Intentar completar un recorrido de 1.600 kilómetros en un plazo máximo de 24 horas. Recuerdo que fueron meses de trabajo concentrado en un fin de semana, intenso, muy intenso. A medida que los participantes iban alcanzando el punto de llegada, si alguien les hubiera hecho la pregunta que le hicieron a Herzog, hubieran contestado de la misma manera, con una sonrisa.

Atrás quedaban las horas sobre la moto, los errores de la organización, el compañerismo, los nervios previos a la salida, el cansancio y la explosión deadrenalina al verse cerca de la llegada.

El día después

Recuerdo aquel lunes de abril, el día después.
Tras haberme despedido de todos y cada uno de los participantes, empecé a darme cuenta de lo que había pasado. Ni mucho menos había subido un 8.000, pero había conseguido producir con éxito en España un evento tan singular y tan diferente, que me sentía como Maurice Herzog. Ese día también decidí que necesitaba descansar y analizar algunos detalles ocurridos tras las bambalinas. Tiempo después, tomé la decisión de desvincularme de algunos “compañeros de viaje” y centrarme en intentar volver a organizar otra prueba de este tipo, con la misma esencia pero mejorando el concepto y asegurandome que los fallos de esa primera ocasión, no volvieran a repetirse. Ese camino me llevó muchos meses, pero finalmente lo conseguí. Solo faltaba superar un pequeño obstáculo; había que ir a París a cerrar el acuerdo con un apretón de manos, una cerveza y unos miles de kilómetros a las espaldas.


Fue Enrique IV quien dijo aquella célebre frase de “París bien vale una misa”; así que salí desde Madrid para recorrer la distancia que me separaba de la Plaza del Trocadero, frente a la mismísima Torre Eiffel. Ese era el punto de encuentro de un loco evento llamado Ride2Eat; o lo que es lo mismo, hacer un buen viaje para llegar a un punto, tomar una cerveza y comer algo junto a tipos con el “culo de hierro”.

Tras aquella tarde, con el acuerdo ya cerrado y la correspondiente satisfacción, decidí “celebrarlo” de la manera que la ocasión merecía. Desde la habitación del modesto hotel donde me alojé, comencé a mirar mapas para trazar una ruta que me permitiera alargar la distancia que separa París de Madrid (1269 km) hasta convertirla en la distancia de un saddlesore 1000, es decir 1600 kilómetros, y proponerme hacer ese recorrido en menos de 24 horas para certificar ese viaje.
El domingo a las 9:30 AM salí desde las afueras de París. Aproveché a visitar el memorial a la Resistencia, los restos de la masacre de Oradour-sur-Glane, parar a darle un abrazo a mi amigo Txerra frente a la fachada del museo Guggenheim en Bilbao y desde ahí tomar rumbo hacia Reinosa con las indicaciones de otro gran amigo, Raúl, quien me ayudó desde la cama, a rectificar la ruta con el objetivo de esquivar la fuerte tormenta que azotaba parte del recorrido que había trazado la noche anterior. Después de 20 horas llegaba con la Triumph Tiger 1200 Rally Explorer al garaje de mi casa.

Cansado pero con esa sonrisa que hubiera esbozado de forma automática si alguien me hubiera preguntado…“¿Valió la pena?”

The Rebel Monkey Ride

Aquel día de septiembre en París, junto a la Torre Eiffel, había nacido The Rebel Monkey Ride® un evento motociclístico de resistencia y planificación, en el que el reto es completar los 1.600 kilómetros en un plazo máximo de 24 horas, siguiendo cualquiera de los recorridos sugeridos, y verificando los checkpoints obligatorios.


Los recorridos discurren por carreteras asfaltadas (no hay tramos off-road) y se combinarán tanto autovías como carreteras secundarias, con el objetivo de alternar períodos donde sea preciso una conducción más intensa, con otros en los que circulando por una autovía permite al rider una conducción en moto algo más relajada.

Las distintas opciones de trazados serán comunicados 7 días antes de la salida, para que, una vez que el participante haya elegido uno, pueda planificar cual será su estrategia de repostajes (en función de la autonomía de su motocicleta), de descansos e incluso de avituallamiento. Al tratarse de un reto de regularidad y resistencia donde el principal factor es la motivación y determinación del participante, aun por encima del tipo y cilindrada de su moto. Por ello, esto no debe ser un impedimento para participar.

En esencia es una prueba donde te desafiarás a ti mismo, poniendo a prueba tu resistencia física y mental, y donde tendrás que definir tu propia estrategía de repostajes y descansos.

RMR 2024 Navacerrada

The Rebel Monkey Ride® tendrá lugar el próximo 5-7 de abril en Navacerrada (Madrid) con un número aproximado de 70 participantes provenientes de España, México, Suiza, Francia, Portugal, Irlanda y un nutrido grupo desde Alemania.

Una de las principales novedades es que The Rebel Monkey Ride® contará con una sede ubicada en el pueblo de Navacerrada (Madrid); que será el lugar donde sucederá todo; desde el registro de participantes, la entrega de documentos, la verificación de motocicletas, la comida introductoria, la sesión informativa, la salida/llegada, la cena y, finalmente, la ceremonia de entrega de certificados. El objetivo de esta ubicación es mejorar la logística y el descanso de los participantes. Esta sede será el punto de encuentro donde los participantes podrán compartir inquietudes, consejos y revivir las anécdotas de la experiencia vivida en esas 24 horas una vez que terminen.

Para terminar, otra de las novedades importantes que incorpora The Rebel Monkey Ride® tiene que ver con la seguridad y con el objetivo de fomentar el respeto de las normas de circulación por parte de los participantes. Por ello cada motocicleta llevará un dispositivo de baliza para permitir seguir el recorrido de cada participante tanto al staff como a los familiares y amigos de cada rider. También permitirá verificar la realización del recorrido elegido y, por último, constituirá una evidencia para obtener la certificación.

Y ahora que ya conoces mi historia, sólo hace falta que pienses si quieres vivir la experiencia y en tal caso, pensar qué vas a responder cuando alguien te pregunte después: “¿Valió la pena?”

Ahora toma la decisión e inscríbete antes del 16 de Marzo para vivir una experiencia única. Bienvenido a The Rebel Monkey Ride®

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Acerca de mi

Julio Álamo

Informático a tiempo parcial, community manager/social analyst en prácticas y ante todo, motero a jornada completa. Embarcado en este proyecto personal desde Mayo de 2015.

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