Este post no tiene nada que ver con las motos, ni nada similar. Es algo que escribo de madrugada después de haber leído en Twitter algo por casualidad y que me ha hecho exclamar ¡Joder, me ha salido un hater!

Hasta el momento no pensaba que yo pudiera tener de eso. ¿Los motivos? Pues principalmente porque intento no meterme con el trabajo de nadie, no opinar de temas fuera del mundo de las motos, ser respetuoso con los demás y sobre todo, que no me considero tan relevante como para tener ya de eso. Haters tienen los que mueven mucha gente, aquellos a los que popularmente consideramos como famosos. Incluso hace unos días, en la presentación del libro de Sinewan, el propio Carlos reconocía con ironía que ya tenía algunos.

La verdad es que no sé cómo tomármelo. No sé si debería hacerlo con pudor, cómo cuando sale el primer pelo en el sobaco, síntoma del comienzo de la pubertad; con desanimo cómo cuando te sale un grano antes de una cita o con alegría contenida.

La verdad es que no es algo de lo que me pueda sentir feliz, pero antes o después imaginaba que tendría que pasar.

Para los que hayáis oido esta palabra pero no sepáis exactamente cual es su significado o en que contexto se utiliza, permitirme que os lo explique.

¿Qué es un hater?

En Internet, la palabra troll o hater hace referencia a personas que se dedican a insultar, amenazar o utilizar humor con fines que en ocasiones dañan a la persona a la que se dirigen.

Tal y cómo escribía Sara Zusman de Arbiser en este artículo, aunque los trolls o haters son un fenómeno de Internet que cada vez es más visible, ese tipo de comportamiento existe desde la antigüedad. Muchas figuras públicas como filósofos, arquitectos o músicos que atraían la atención y admiración de su comunidad se ganaban también el odio o el desprecio de ciertas personas. A diferencia de la gente a la que meramente no le gustaban las obras de las celebridades o simplemente no les importaban, los haters de aquellas épocas se encargaban de difamar o destruir la reputación y el valor que la comunidad le daba a dichas figuras públicas.

El mundo de las motos y los haters

Al igual que en otros ámbitos, en el mundo de las motos también hay haters, faltaría más.

A pesar de ese espíritu de compañerismo motero que todos nos sentimos orgullosos, el sacar la mano haciendo V´s para saludar en fin de semana y todo eso que tanto nos mola; al final, este colectivo está formado por personas que tenemos diferentes formas de ver la vida, valores, aspiraciones y alguno que otro trauma (empezando por mi).

Hasta la fecha, todo lo que escribo, los proyectos que intento poner en marcha o los eventos que organizo, tienen un denominador común, mi tiempo libre. Ese tiempo que empleo en buscar un tema y escribir un post para regalarlo a quién quiera libremente leerlo, o en dar forma al proyecto ToroEnMoto y trabajar en hacerlo realidad a costa de muchas horas.

Yo no voy a justificar lo que hago, ni lo que escribo, ni lo que pienso. No tengo porqué hacerlo, ya que es parte de mi y de mi forma de ver la vida.

Cabreado

Volviendo a lo que os contaba en el comienzo de este post, al leer esta noche ese tweet en el que alguien intentaba difamarme o al menos manchar mi reputación, no puedo negar que me ha cabreado.

El motivo de este cabreo es, principalmente, porque no sabes de lo que hablas ni el porqué pasan las cosas que dices. Por fortuna, esto es algo que tiene solución y que está al alcance de quién tenga interés en estudiar unos meses sobre ese tema. Ese fue el tiempo que me llevó poder aprobar aquel master de Community Management del que te hablé antes; y que tuve que compatibilizar con mi trabajo real (aquel que permite pagar mis facturas, incluidos los gastos que me ocasiona tener este blog para poder regalarte lo que escribo) y mi vida familiar.

El siguiente motivo de cabreo, es que no sabes el trabajo que hay detrás de estos últimos 4 años, la cantidad de horas, de ilusión y de aprendizaje; y sin embargo, te permites menospreciarlo. Imagino que es más fácil esta vía que la de trabajar para intentar hacer cosas más o menos interesantes. La verdad es que estoy aburrido de tanto mamoneo, de tanto aparentar sin aportar practicamente nada más allá de la foto de postureo de turno con el casco o con la cazadora regalada a cambio de unas cuantas fotos en tus RRSS.

Mensaje para mi querido hater

Para terminar este improvisado post, me gustaría pedirte algo querido hater. Simplemente respeto. Respeto por lo que no sabes de mi, respeto por las muchas horas de trabajo que hay detrás de todo lo que he hecho desde el año 2015 cuando creé OtroEnMoto.com; y principalmente, respeto por alguien que te respeta.

Por supuesto acepto que no te guste lo que hago o cómo lo hago, pero al igual que ya pasaba en la antigüedad, tienes la opción sana de ignorar mi trabajo.

Me voy a dormir que ya son las 4:45 am. Hasta pronto!

 

Previous 1000 DUNAS RAID
Next El airbag de moto y tu póliza del seguro

1 Comment

  1. Cómo dices en tu post, el hecho de que te salga un hater es síntoma de “madurez” de lo que haces y cierta repercusión. Tómalo como eso y nada más. Los haters se alimentan de soltar bilis y ver qué te importa o te enfada. Lo mejor que puedes hacer es ignorarlo, seguir haciendo las cosas como tú crees que es mejor y, cómo también dices, desde el respeto, no hay más.

    No sé si darte ánimos o la enhorabuena ;).

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *